2011
Sólo una moneda
Agosto de 2011


Sólo una moneda

“Aunque pequeña cantidad me pueda parecer, lo doy con suma gratitud y el Señor lo ve” (“Mi diezmo al Señor daré”, Liahona, octubre de 2006, pág. A13).

  1. Daniel miró con atención la moneda que estaba encima de la cómoda. La había estado mirando desde hacía unos minutos y no le parecía mucho.

    Daniel, ¿estás listo para ir a la Iglesia?

    Sí, papá, ya voy.

  2. Daniel se metió la moneda en el bolsillo y corrió para alcanzar a su familia.

  3. Cuando Daniel y su familia llegaron a la iglesia, él tomó un formulario y un sobre para diezmos de afuera de la oficina del obispo.

    Papá, ¿me ayudas a llenar esto?

    Por supuesto.

  4. ¿Cuánto vas a pagar hoy de diezmos?

    No mucho, sólo esto.

    Daniel, ¿es esto el 10 por ciento del dinero que has ganado?

    Sí.

    Entonces está perfectamente bien.

  5. Daniel cerró el sobre y se lo dio al obispo, quien le estrechó la mano. Se preguntaba si el obispo le habría estrechado la mano si supiera que sólo había una moneda en el sobre.

  6. Estoy orgulloso de ti, Daniel; pagar el diezmo es una buena decisión.

    Lo sé, papá, pero era sólo una moneda.

  7. Nunca sabes lo que se pueda pagar con una moneda; tal vez pague la impresión de una página del Libro de Mormón, o tal vez sirva para pagar una de las piedras que se usan para construir los templos.

  8. Daniel nunca había pensado en el diezmo de esa manera. Comenzó a pensar en todas las maneras en que su diezmo podría ayudar a los demás.

    Supongo que tienes razón, papá. Me alegro de poder pagar el diezmo, aunque sólo sea una moneda.