Manuales y llamamientos
Cómo preparar el salón de clases


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Cómo preparar el salón de clases

Un ambiente cómodo y agradable donde aprender puede contribuir a que los alumnos se autodisciplinen, estén más dispuestos a concentrarse en las lecciones y sean más receptivos al Espíritu. Ya sea que usted sea maestro de clase o un padre que esté preparando una noche de hogar, usted debe hacer todo lo posible por mejorar el ambiente físico en el que habrá de enseñar.

Sugerencias para preparar el salón de clases

La limpieza

Asegúrese de que el lugar esté siempre limpio. Quizás necesitará barrer el piso, recoger papeles sueltos o borrar la pizarra. Asegúrese asimismo de que su propia apariencia sea limpia y modesta.

La temperatura del salón

Si es posible, asegúrese de que el cuarto no esté ni muy caliente ni muy frío. Si enseña en un salón de clases en un centro de reuniones de la Iglesia, quizás sea necesario que consulte a sus líderes para que la temperatura del cuarto sea agradable.

La iluminación en el salón

Asegúrese de que el cuarto tenga iluminación adecuada. Arregle las sillas de manera que la luz del sol no encandile los ojos de ninguna persona allí presente.

Toques personales

Trate de crear un ambiente agradable e interesante, y lleve de vez en cuando a la clase algo que mejore la apariencia delsalón. Por ejemplo, podría adornarlo con flores o exhibir láminas u objetos que se relacionen con la lección.

Materiales para la lección

Asegúrese de tener todos los materiales que necesite para la lección, tales como tiza, un borrador, lápices de colorear, cinta adhesiva o ayudas visuales. Cuando haya de emplear cualquier tipo de equipo, pruébelo antes de usarlo en la lección. Esto le dará tiempo de modificar sus planes si dicho equipo no llegase a funcionar adecuadamente.

Los asientos

Arregle los asientos de tal modo que los alumnos puedan ver y escuchar bien, tanto a usted como entre unos y otros. Trate asimismo en lo posible de estar en una posición que le permita ver directamente a cada miembro de la clase. Asegúrese también de que la disposición de los asientos permita que todos puedan ver la pizarra y otros materiales visuales.

Si es posible, trate de que todos los asientos sean cómodos. Los niños se sienten más cómodos cuando se sientan en sillas o bancos que les permitan tocar el suelo con los pies. En ocasiones, les agrada sentarse directamente en el piso. Las sillas para los adultos y los jóvenes deben ser de tamaño apropiado y dispuestas de manera que permitan el libre acceso y suficiente lugar para las piernas.

En el caso de los niños, cuando sea necesario, coloque los asientos de tal forma que separe a los niños que por lo general se molestan entre sí. Considere emplear el mé-todo de escribir el nombre de cada niño en tiras de papel y, antes de comenzar la clase, pegarlas en la parte de atrás de las sillas que les asigne o en el suelo frente a cada silla.

Si es menester que más de una clase se reúna en el mismo salón, disponga las sillas en extremos opuestos del mismo de manera que dichas clases se den la espalda entre sí. Si dispone de mamparas o biombos, empléelos para separar las clases.

El espacio

Disponga del espacio necesario para las actividades que planee llevar a cabo. Por ejemplo, si planea tener una dramatización, asegúrese de contar con suficiente espacio para que los participantes puedan estar de pie y para que puedan desplazarse. Para tales actividades en su hogar, quizás sea menester cambiar la posición de los muebles.

Cómo hacer que los alumnos le ayuden

Como maestro, usted tiene la responsabilidad de arreglar el lugar donde habrá de enseñar, mas no es necesario que haga por sí mismo todas las preparaciones. Permita a sus alumnos que intervengan en mejorar el ambiente de la clase. Quizás podría asignarles responsabilidades específicas, ya sea con regularidad u ocasionalmente.