Manuales y llamamientos
La enseñanza en el programa de maestras visitantes


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La enseñanza en el programa de maestras visitantes

Cuando se le llame como maestra visitante, una parte muy importante de su responsabilidad es averiguar sobre “las necesidades espirituales y temporales de la hermana y de la familia de ella” y dar “instrucción espiritual por medio de un mensaje mensual” (Manual de Instrucciones de la Iglesia, Libro 2: Líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares” [1999], pág. 246).

A fin de enseñar a las hermanas que le hayan sido asignadas, usted debe prepararse espiritualmente y aprender a poner en práctica los principios para la enseñanza del Evangelio que se analizan en el presente libro. Debe también tratar constantemente de mejorar su enseñanza (véase “El establecer un plan para mejorar su método de enseñanza”, págs. 25–28).

Tal preparación le será de gran ayuda porque quizás se le llame para enseñar a hermanas en diferentes situaciones. Podría tener que enseñar a hermanas jóvenes, ancianas, casadas, solteras, divorciadas, que recién se han convertido al Evangelio, que son muy activas en la Iglesia, que son menos activas, a hermanas muy instruidas, a hermanas con problemas de aprendizaje, a mujeres muy ocupadas, a otras que vivan en soledad, a hermanas hospitalarias o a algunas desinteresadas. Diferentes hermanas requieren diferentes métodos de enseñanza. No importa las circunstancias de las hermanas a quienes deba enseñar, usted puede ayudarlas a conocer mejor al Salvador y vivir con mayor fidelidad Su Evangelio.

Cuando la hermana Elaine L. Jack servía como presidenta general de la Sociedad de Socorro, relató la siguiente historia:

“Priscilla Samson-Davis, una hermana de Ghana, ha conocido muchas dificultades; ha habido muchos peñascos en la senda de su vida. Como maestra, ha visto a familias criar a sus hijos en medio de la disentería y la malaria, del trabajo arduo, del trocar a diario sacos de arroz, cebollas, tomates, cualquier alimento para mantener vivos a sus seres queridos. Ella es maestra visitante y viaja con regularidad en autobús para ir a ver a una hermana que vive al otro lado de la ciudad. Cuando se le preguntó si el hacer esa visita era una carga muy pesada, considerando todo lo que tenía que hacer, respondió: ‘De ningún modo. La hermana a la que visito no sabe leer y, cuando voy, le leo las Escrituras’.

“Esa sencilla respuesta testifica de la fe y de la seguridad que ella tiene de que se encuentra en la debida senda. Aunque el camino que recorre el autobús es tortuoso y es muy probable que serpentee calle arriba y calle abajo, a los ojos del Señor, es en verdad estrecho y angosto, porque ella va en la debida dirección: está en los negocios de su Padre” (“ ‘Anda conmigo’ ”, Liahona, julio de 1994, pág. 17).

Cómo seleccionar el mensaje

Al seleccionar el mensaje que habrá de compartir, recuerde las siguientes instrucciones: “Las maestras visitantes dan instrucción espiritual por medio de un mensaje mensual. Los mensajes que se publican en la revista Liahona deben utilizarse comoguía y adaptarse a las necesidades de cada hermana” (Manual de Instrucciones de la Iglesia, Libro 2: Líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares [1999], pág. 246). Procure la guía del Espíritu al repasar cuidadosamente con su compañera el mensaje del mes y considere con espíritu de oración a cada hermana que habrá de enseñar. Además del mensaje preparado, debe emplear las Escrituras y las enseñanzas de los profetas actuales como fuente principal de información para presentarlo. También podría complementar estas fuentes de información con otros materiales producidos por la Iglesia.

Cómo preparar el mensaje

Prepare cada mensaje de maestra visitante con tanto cuidado como prepararía una lección para una clase de la Iglesia. Las siguientes sugerencias podrían serle de ayuda:

  • Repase la lección. Consulte a su compañera en cuanto a lo que cada una de ustedes contribuirá para presentarla.

  • Siga las sugerencias que se encuentran en “Cómo crear lecciones utilizando discursos de conferencias generales y otras fuentes de recursos”, págs. 113–114.

  • Adapte el mensaje y los métodos de enseñanza en base a las circunstancias, los antecedentes, la edad y los intereses personales de cada hermana a quien habrá de enseñar.

Cómo dar el mensaje

Las siguientes sugerencias le serán de ayuda al enseñar a las hermanas que visite:

  • Oren y lean juntas las Escrituras siempre que sea posible. Utilice las Escrituras en toda oportunidad apropiada, y lleve sus propios libros canónicos en cada visita. Emplee las Escrituras para responder a cualquier pregunta o para dar consejo.

  • Siga la inspiración del Espíritu a medida que enseñe.

  • Tenga especial consideración por las restricciones de tiempo que tengan las hermanas a quienes visita.

  • Procure encontrar maneras para que las hermanas a quienes visita participen en las lecciones. Demuéstreles un sincero interés en todo lo que tengan que decir.

  • Testifique de las verdades que enseñe. Comparta con las hermanas algunos ejemplos sobre cómo poner en práctica esas verdades en su vida diaria.