El Libro de Mormón
    Notas al pie de página

    Mensaje del Área

    El Libro de Mormón

    A través de los años, he escuchado testimonios de hermanos cuyas vidas han cambiado por medio de las fuertes impresiones espirituales que llegaron a ellos, al estudiar la sagrada Escritura de El Libro de Mormón.

    Uno de ellos, al hablar de su conversión, dijo: “Leí El Libro de Mormón con mucha avidez. Sentía que mis antepasados habían dejado consejos, notas para mi vida. No podía contener mis lágrimas al leer acerca de los sufrimientos del Salvador”.

    Una hermana relató haberle aconsejado a una señora, que estaba a punto de perder la vista, a que orara y leyera 3 Nefi. Esta señora llegó a leer todo el libro. No quería dejar de hacerlo porque pensaba que podría perder la vista otra vez.

    Cuántos de nosotros hemos derramado lágrimas de gozo al participar del espíritu que emana de los relatos del Salvador—aquellos que nuestros antepasados grabaron en esas planchas.

    Hoy en día tomamos un teléfono y podemos escuchar o leer El Libro de Mormón. La tecnología nos permite acceder a él inmediatamente y en el lugar donde nos encontremos.

    Me llena de gratitud el ver cómo los profetas de El Libro de Mormón se esforzaron por escribir las revelaciones que recibían. ¡No había lapiceros, máquinas de escribir, computadoras ni teléfonos que les hubieran permitido enviar mensajes instantáneos!

    Jacob relata la experiencia de esta manera:

    “Ahora bien, he aquí, aconteció que yo, Jacob, había ministrado mucho a mi pueblo de palabra (y no puedo escribir sino muy pocas de mis palabras por lo difícil que es grabar nuestras palabras sobre planchas), y sabemos que lo que escribamos sobre planchas debe permanecer;

    “y en esto nos regocijamos; y obramos diligentemente para grabar estas palabras sobre planchas, esperando que nuestros amados hermanos y nuestros hijos las reciban con corazones agradecidos, y las consideren para que sepan con gozo, no con pesar, ni con desprecio, lo que atañe a sus primeros padres.

    “He aquí, ellos creyeron en Cristo y adoraron al Padre en su nombre; y también nosotros adoramos al Padre en su nombre. Y con este fin guardamos la ley de Moisés, dado que orienta nuestras almas hacia él; y por esta razón se nos santifica como obra justa, así como le fue contado a Abraham en el desierto el ser obediente a los mandamientos de Dios al ofrecer a su hijo Isaac, que es una semejanza de Dios y de su Hijo Unigénito” (Jacob 4:1, 3, 5)

    ¡Qué difícil debe haber sido escribir en esas láminas de metal! Y qué fácil es para nosotros poder leerlas hoy día.

    Anhelo tener la oportunidad para agradecer a Jacob y a los otros profetas los grandes esfuerzos que hicieron al escribir y preservar este libro sagrado.

    Es tan importante el mensaje contenido en esas páginas que el Señor emitió una advertencia que se encuentra en D. y C. 84:57: “y permanecerán bajo esta condenación hasta que se arrepientan y recuerden el nuevo convenio, a saber, el Libro de Mormón y los mandamientos anteriores que les he dado, no solo de hablar, sino de obrar de acuerdo con lo que he escrito”.

    Cuánto anhelaban estos profetas que nos tomáramos el tiempo para escudriñar estas Escrituras. Nefi, al terminar sus escritos, hizo un llamado a todos nosotros al escribir su último mensaje en 2 Nefi 33:13–15:

    “Y ahora bien, amados hermanos míos, todos los que sois de la casa de Israel, y todos vosotros, ¡oh extremos de la tierra!, os hablo como la voz de uno que clama desde el polvo: Adiós, hasta que venga ese gran día.

    “Y vosotros, los que no queréis participar de la bondad de Dios, ni respetar las palabras de los judíos, ni mis palabras, ni las palabras que saldrán de la boca del Cordero de Dios, he aquí, me despido de vosotros para siempre, porque estas palabras os condenarán en el postrer día.

    “Pues lo que sello en la tierra será presentado contra vosotros ante el tribunal del juicio; porque así me lo ha mandado el Señor, y yo debo obedecer. Amén”.

    Durante la Conferencia General de octubre del año 2017, el presidente Russell M. Nelson dijo grandes verdades en su discurso titulado “El Libro de Mormón: ¿Cómo sería su vida sin él?”:

    “El Libro de Mormón nos enseña sobre Jesucristo y Su evangelio de una manera sumamente milagrosa y singular.

    “Mis hermanos y hermanas, ¿cuán preciado es el Libro de Mormón para ustedes? Si se les diera a elegir entre diamantes y rubíes o el Libro de Mormón, ¿qué escogerían? Con toda honestidad, ¿cuál es de mayor valor para ustedes?

    “Algo portentoso sucede cuando un hijo de Dios procura saber más acerca de Él y de Su Hijo Amado. En ningún lugar se enseñan esas verdades de manera más clara y poderosa que en el Libro de Mormón.

    “Durante estos seis meses, he invitado a varios grupos… a considerar tres preguntas relacionadas sobre las cuales hoy los insto a pensar:

    “Primera: ¿Cómo sería su vida sin el Libro de Mormón? Segunda: ¿Qué no sabrían? Y tercera: ¿Qué no tendrían?”.

    Cito algunas de las respuestas que el presidente Nelson compartió al respecto:

    “Sin el Libro de Mormón me confundirían las enseñanzas y opiniones contradictorias acerca de muchas cosas. Estaría como antes de conocer la Iglesia, cuando buscaba conocimiento, fe y esperanza”.

    “Desconocería la función que el Espíritu Santo tiene en mi vida”.

    “¡No entendería con claridad mi propósito en la tierra!”.

    “No sabría que hay progreso continuo después de esta vida. Gracias al Libro de Mormón sé que realmente hay vida después de la muerte; esa es la meta final para la que estamos trabajando” (véase Russell M. Nelson, “El Libro de Mormón: ¿Cómo sería su vida sin él?”, Liahona, nov. de 2017, pág. 60).

    El Señor Jesucristo nos llamó a escudriñar las Escrituras y nos ha prometido dos grandes bendiciones si lo hacemos:

    “Escudriñad las escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mi” (Juan 5:39).

    ¡Que mayor bendición que entender y ver con claridad el camino a la vida eterna, y recibir un testimonio de la realidad de nuestro Salvador Jesucristo!

    El advenimiento de El Libro de Mormón ha traído de vuelta al mundo verdades que habían sido olvidadas. Trae paz, consuelo y esperanza a aquellos que logran un testimonio de su veracidad.

    Hago una invitación a todos los miembros y no miembros de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia a escudriñar el registro sagrado llamado El Libro de Mormón, a que lo hagan cada día usando el tiempo de acuerdo a sus propias circunstancias.

    Las bendiciones prometidas por los profetas a todo aquel que lo haga estarán disponibles. Verdaderamente encontrarán el camino a la vida eterna y un poderoso testimonio de Jesucristo.